El informe de Educo revela la invisibilidad de la violencia en la primera infancia (0-3 años) y propone medidas clave para garantizar entornos seguros, buen trato y protección desde el nacimiento.

La primera infancia —especialmente la etapa de 0 a 3 años— constituye el periodo más determinante para el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo de cualquier persona. Sin embargo, según el reciente informe de Educo, esta fase continúa siendo la gran olvidada dentro de los sistemas de protección frente a la violencia.

Bajo el título ‘Crecer en entornos seguros’, el estudio pone el foco en una realidad preocupante: la violencia en edades tempranas no solo existe, sino que muchas veces permanece oculta. La incapacidad de los bebés y niños pequeños para verbalizar situaciones de riesgo hace que su vulnerabilidad sea mayor y su protección más compleja.

Los datos analizados muestran que en España las notificaciones de sospecha de maltrato infantil incluyen a la primera infancia en un 14,5 % de los casos. Sin embargo, las limitaciones de los sistemas de registro actuales sugieren que estas cifras representan solo la punta del iceberg. Además, más de la mitad de estos casos se consideran graves, lo que evidencia la urgencia de mejorar los mecanismos de prevención y detección.

El informe subraya que las experiencias adversas en los primeros años pueden generar consecuencias duraderas: problemas emocionales, dificultades cognitivas, alteraciones en la salud física e incluso la transmisión intergeneracional de la violencia. En una etapa en la que el cerebro forma hasta un millón de conexiones neuronales por segundo, crecer en un entorno inseguro puede condicionar todo el desarrollo futuro.

Aunque España ha avanzado con marcos legales como la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI), el análisis revela una falta de adaptación real a las necesidades específicas de la primera infancia. La normativa no siempre contempla cómo proteger a quienes aún no pueden hablar, denunciar o comprender lo que ocurre a su alrededor.

Principales recomendaciones del informe:

  • Reforzar la prevención desde el nacimiento
  • Mejorar la coordinación entre sistemas educativo, sanitario y social
  • Apoyar a las familias en la crianza positiva
  • Adaptar protocolos de detección a la etapa 0-3
  • Garantizar entornos de buen trato desde el inicio de la vida

El mensaje es claro: proteger a la infancia no puede empezar tarde. La seguridad, el respeto y el cuidado deben formar parte del entorno desde los primeros días de vida.

Invertir en la primera infancia no solo es una cuestión de derechos, sino también de futuro.

Descarga aquí el documento Crecer en entornos seguros. Consideraciones para mejorar la protección frente a la violencia en la primera infancia

Fuente: EDUCO (www.educo.org)