La vulnerabilidad económica de la infancia, que ya alcanzaba cotas muy altas en el contexto comparado, se agravó con la crisis de la década pasada y puede acelerarse con la pandemia.

Uno de los rasgos más distintivos de la realidad social española es el riesgo diferencial de pobreza de los hogares con niños y niñas dependientes. La vulnerabilidad de la infancia, medida a través de la insuficiencia de los ingresos del hogar, que ya alcanzaba cotas muy altas en el contexto comparado, se agravó con la crisis de la década pasada y puede acelerarse ahora con la llegada de la pandemia de la COVID-19. Las fuentes de datos que recogen información sobre diferentes dimensiones del bienestar de los hogares con niños y niñas en los últimos años coinciden en mostrar un retrato muy desfavorable de la situación de los hogares con menores dependientes y una creciente insuficiencia de recursos para escapar del riesgo de pobreza.

Dos rasgos prevalecen en el retrato del bienestar social de la infancia en España. Uno es que su elevada magnitud es impropia de un país con un alto nivel de renta. La incidencia de la pobreza en los niños y niñas es muy superior a la que correspondería a nuestro PIB per cápita. Esta distancia pone de relieve la incapacidad de nuestro país para traducir el crecimiento económico en mayor bienestar y mayores oportunidades para la infancia. Preocupante es, sobre todo, que la mejora en los indicadores de convergencia macroeconómica en las tres últimas décadas respecto a los países de la Unión Europea no haya dado lugar a un acercamiento similar en los ingresos y las condiciones de vida de la infancia.

Un segundo rasgo es la debilidad del sistema español de prestaciones e impuestos en términos de su capacidad reductora de las situaciones de vulnerabilidad en la infancia. La ausencia de un sistema de prestaciones familiares similar al de los países de mayor renta dentro de la Unión Europea hace que España sea, precisamente, el país donde menor efecto tienen las prestaciones monetarias sobre la pobreza en los hogares con niños. Estas prestaciones, como en la mayoría de los países, ofrecen una protección a los niños y niñas inferior que la del resto de la población, con el agravante en España de que el efecto es el menor de toda la Unión Europea. Tal diferencial, además, ha ido aumentando en el tiempo, ampliándose las diferencias en el riesgo de pobreza de adultos y niños.

Dos preguntas inevitables son, por tanto, por qué en España los niños sufren más la pobreza que en otros países con un nivel de renta similar o incluso inferior y por qué las prestaciones monetarias reducen menos la pobreza que en otros países. Resulta necesario revisar el diseño del sistema actual de prestaciones e impuestos e identificar las posibles reformas para dar respuesta a los problemas citados. Esta doble tarea, obligatoria para conocer la extensión real de un factor claramente limitativo del bienestar en España, es todavía más pertinente en el actual contexto de la pandemia de la COVID-19. El grave problema sanitario y económico ha puesto de manifiesto grandes desigualdades sociales y riesgos muy elevados para los hogares con niños. Las pérdidas de empleo y de horas de trabajo y el consiguiente incremento de la pobreza y la vulnerabilidad económica se unen a los problemas permanentes de muchas familias, que ya antes de la pandemia vivían en viviendas con condiciones inadecuadas y con elevadas cargas financieras, no tenían capacidad de ahorro sin poder afrontar gastos imprevistos y sufrían importantes problemas de segregación y de desigualdades educativas según su origen socioeconómico.

Parece urgente, por tanto, revisar la respuesta de las políticas públicas a estos problemas de vulnerabilidad y analizar tanto las deficiencias del sistema de impuestos y prestaciones en la protección de las familias con menores de edad antes de la pandemia como las respuestas de emergencia que se pusieron en marcha con el avance de ésta. Tal es el objetivo de este documento, que se estructura de la siguiente forma. En un primer apartado, se analiza la situación social de la infancia en España en la última década. En un segundo apartado, se revisan los efectos redistributivos del sistema de prestaciones e impuestos prestando atención a las distintas tipologías de hogares y a las reformas desarrolladas para combatir el impacto de la pandemia. En un tercer apartado, se discuten las principales conclusiones y se proponen distintas recomendaciones.

Descargar aquí “¿Cómo reducir la pobreza infantil en España?”

Fuente: www.unicef.es