Reducir la transmisión intergeneracional de la desigualdad es el principal reto de nuestro sistema educativo, que debe potenciar al máximo el talento y las capacidades del alumnado, abriéndole oportunidades sin que en dicho proceso influyan factores de origen (clase social, renta, etnia, y discapacidad, entre otros).

La educación es la herramienta principal para romper el círculo de la pobreza y neutralizar los efectos más negativos de la pobreza infantil. Un mayor nivel educativo aparece asociado a mayores competencias y a una mayor y mejor empleabilidad, lo que redunda positivamente en las condiciones de vida de las personas. Así, cuando una sociedad consigue elevar el nivel educativo de la población con independencia del origen socioeconómico de cada persona, el ‘ascensor social’ funciona.

Promover una educación inclusiva y de calidad desde la primera infancia, con políticas dirigidas a reducir la segregación escolar por nivel socioeconómico, así como las brechas sociales en logro educativo, repetición de curso, fracaso escolar, abandono educativo temprano y digitalización, es una obligación para todo sistema educativo que se proponga ejercer como un elemento igualador de oportunidades, y garantizar el derecho a la educación de calidad a todos los NNA.

En este informe se destacan los efectos de la desigualdad educativa, así como las diferentes medidas llevadas a cabo por el Gobierno para combatirla, concretadas en los Presupuestos Generales del Estado de 2021 y la Ley Orgánica de Mejora de la LOE (LOMLOE).

Descarga aquí el informe «Pobreza infantil y desigualdad educativa en España«

Fuente: www.comisionadopobrezainfantil.gob.es